El post anterior me lleva a dejar claro algo que es esencial en la
mujer que yo pueda amar.
Necesito que sea ella una mirada abierta, al mundo y a la vida:
Que todas sus creencias, hasta aquellas que le sean más importantes,
esenciales, sagradas, fundamentales, sean creencias que este
dispuesta a abandonarlas si descubre otras mejores y que
instintivamente este su mirada y su mente abiertas a encontrar esas
nuevas y más adecuadas creencias.
Que no sepa, que le sea imposible, emitir juicio alguno sin antes
escuchar todas las partes implicadas.
Que prefiera el reino de la duda antes que el de la fe: Que no le
aterre vivir entre las dudas, que sepa en cambio alimentarse en
ellas. Que no necesite la fe para caminar por la vida, que hasta el
último poro de su piel sepa que la fe nunca deja de ser una jaula, a
veces con barrotes de oro, es cierto, pero jaula al fin y al cabo y a
veces pura y simple trampa, mera emboscada que te tiende la vida.
Que en toda moneda sepa y quiera ver las dos cara y en toda joya
las mil facetas.
Que prefiera descubrir que esta equivocada antes que seguir
equivocada. Que tema al error, no descubrir el error.
Que sepa mirar de frente la oscuridad y que a la vez la respete
como una parte más de la vida. Que comprenda que toda sombra nace de
la luz y no de la oscuridad, que comprenda, sienta, que la única
oscuridad real es lo invisible, lo que no vemos, lo que se nos escapa
y que no hay mayor oscuridad que el no querer ver. Que por ello se
sienta atraída por la oscuridad, ansié penetrar en ella, pues allá
donde ella va lleva consigo su propia luz y esa luz ilumina la
oscuridad y hace visible lo invisible.
Que no revista su alma de creencias ajenas, solo por que mil voces
le hayan dicho que eso es lo que debe hacer y la puerta de entrada
para ser aceptada como una más.
Que le guste conocerse, incluso conocer sus defectos, que no los
tema, que los cace y luego mire si la incomodan o no, si se
interponen en su camino o no, si le gustan o disgustan. Y, entonces,
pero solo entonces, decida que hacer con ellos, si conservarlos o
cambiarlos y decida, sí, cambiar todos los que la aten, la
encadenen, la debiliten, le resten opciones, posibilidades, de
alcanzar las metas que ella misma se marque. Pero solo por eso, por
que sus metas no son siempre fáciles de alcanzar y su rutas, sus
caminos, sus sendas no se recorren con pies lastrados, encadenados,
atados. Y, son, esas, sus metas, su vida, pues no es su vida un lapso
en el tiempo si no aquello que ella hace, siente y vive durante ese
tiempo. Su vida no se puede medir en días, ni en horas, ni en años;
su vida son sus metas, los caminos que recorre para llegar a ellas,
el modo en que los recorre y lo que se va encontrando, descubriendo,
aprendiendo mientras los recorre.
Pero sus otros defectos, esos que no son lastre, ni trampa, ni
cadena, esos otros que en realidad no son defectos, que los ame si no
la disgustan.
Que sepa ver como el mar cobija en sus seno a las montañas y a la
vez baila en sus cumbres, y sepa, realmente, entender lo que acabo de
decir pero no por que lo haya dicho yo, si no por que lo ha visto
ella así y por ello lo sabe. Pues nada es yang, ni nada es yin, pero
todo es yang y todo es yin. Y, su mirada, profunda, lo ve.
Por ello necesito que sepa y pueda ver la presencia del pasado,
del presente y del futuro en la mirada de un niño que fue y a ese
niño en la mirada del anciano que es ahora ese niño.
Y, viva, que todo lo existente lo es gracias a todo lo demás que
existió, dentro de todo lo que existe y siendo parte esencial de
todo lo que llegara a existir. Ella misma incluida. Y, que por ello
nada humano le sea ajeno y nada real le sea extraño.
Que su belleza no sea la clase de belleza que el tiempo puede
marchitar, si no esa otra belleza, misteriosa, intocable con los
dedos de la mano y que brilla y brillara incluso cuando la muerte
enamorada le llegué y no se la pueda llevar.
domingo, 12 de abril de 2015
sábado, 28 de marzo de 2015
DIE MOORSOLDATEN y el blog
Al mirar el blog veo que se me va quedando bastante tétrico, no
es, claro, lo que deseo que suceda. Pero por el momento tampoco le
veo solución. Son precisamente las circunstancias trágicas de sus
vidas lo que no solo ha hecho posible que la personalidad de mujeres
como Roza
Shanina, Trauld
Junge, Sofía
Scholl o Irena
Sendler hayan destacado sobre la de otras, si no que también son
la causa de que yo haya llegado a tener noticias de su existencia.
Otras, en circunstancias felices, o no pasan a convertirse en personalidades publicas o no tiene ocasión de mostrar tener esos rasgos en su personalidad.
Pensando sobre ello he terminado pensando en algo ya no directamente relacionado con el blog.
Relacionado con los campos de concentración. Con sus victimas.
En como vivieron aquella experiencia, todos, durante ella, y tras ella los que la lograron sobrevivir.
Entiendo que los supervivientes, por regla general, prefirieran enterrar sus recuerdos en el silencio. Fueron experiencias demasiado traumaticas para hablar de ellas a quienes no las compartieron y por dos motivos. Uno que son difíciles o imposibles de entender por aquellos que no las vivieron en primera persona y dos que abren heridas en el recuerdo y en las que resulta muy doloroso hurgar.
Comprendo que sus hijos “notaran” que se prefería el silencio y colaboraran con él, simplemente no haciendo preguntas a sus padres. También que los nietos, al contrario que los hijos, sientas más libertad para hacer esas preguntas y menos trabas a buscar saber lo que ocurrió. Y, que por lo tanto son más los nietos que los hijos los que puede que estén ayudando a sus abuelos a expresar en palabras lo que fue aquello, tarea esta que me parece esencial para que las victimas, las familias de las victimas y la sociedad en su conjunto pueda comenzar realmente a superar los traumas que han dejado esas experiencias.
Pero...
No se trata solo de recordar y contar para un “que no se vuelva a repetir”.
Lo que voy decir ahora puede ser tremendamente mal interpretado, pero creo que lo debo decir:
No basta con recordar, hay que “saber recordar”. “Saber mirar”.
Lo voy intentar expresar hablando de una canción. No se me ocurre mejor modo.
No es una canción cualquiera, es Die Moorsoldaten.
La canción Die Moorsoldaten nació en los campos de concentración nazis, repletos en aquellos momentos de opositores al nazismo, sobre todo socialistas y liberales. Desde allí termino extendiéndose a todos los campos incluidos los de exterminio. Sus creadores fueron prisioneros de esos campos, es originalmente una canción triste, inspirada en el sufrimiento diario de esos prisioneros, que termino, en cierto modo sirviendo de himno no oficial de los prisioneros de aquellos campos.
Aun de vez en cuando se escucha esa canción y de ella existen distintas versiones, muchas fácilmente encontrables en Internet. Pero con su popularizacion han surgido versiones alegres de dicha canción y eso ha despertado una polémica pues resulta que hay personas que las consideras poco respetuosas con las victimas.
¿Donde esta la falta de respecto?
Yo no la veo.
Me gustan sus versiones tristes, pero no entiendo que se vea como irrespetuosa la alegría.
Hay que llorar las victimas, lo que se les hizo, pero que nos prohibe o desaconseja celebrar la victoria sobre sus asesinos y torturadores?
Considero que solo si el nazismo hubiera triunfado y dominara hoy el planeta sería, entonces, irrespetuoso dar un tono alegre a la canción. Pero yo no veo incompatible llorar por la mañana a las victimas y celebrar por la tarde que sus verdugos fueron derrotados.
Esa derrota llego demasiado tarde para muchas de las victimas pero a tiempo de evitar aun muchisimas más.
Ser incapaz de cantar alegremente esa canción me parece señal de que aun se sigue prisionero de esos campos, ser capaz por el contrario me parece que aun en el caso de haber sido uno de esos prisioneros no solo se ha logrado sobrevivir si no que se ha logrado SALIR.
Ese salir, no es un salir que olvida lo ocurrido, si no un salir sin dejar atrás el recuerdo pero que lo recuerda todo, recuerda como se entro, que sucedió dentro y que pese a todo se ha salido y como se ha salido.
Nos recuerda que luchar contra aquello valió la pena, y que si alguna vez aquello vuelve a ocurrir se necesitara de nuevo luchar y por supuesto se luchara.
Die Moorsoldaten en su versión original y similares nos recuerda lo que ocurrió, pero en su versión alegre nos recuerda a su vez como termino y eso es algo que también ha ocurrido y que es esencial recordar: Nunca debemos olvidar como termino todo aquello y el precio que hubo que pagar para que terminara y que aun así valió la pena pagar ese precio. En su versión alegre Die Moorsoldaten festeja la derrota del nazismo, la salida de los campos y honra a todos aquellos que dieron la vida o se la jugaron para que en efecto los campos terminaran siendo solo historia que no se debe volver a repetir.
Y, el tipo de mujer que yo amo... tiene que saber mirar. Saber abrir los ojos, ver todo lo que hay, el dolor de las victimas, la derrota de sus verdugos y el heroismo de quienes hicieron posible esa derrota y esa victoria.
Tiene que saber llorar y tiene que saber reír y saber ver y aceptar las dos caras de la moneda: el luto y la fiesta. Y, no conozco mejor forma para festejar la derrota del nazismo que con esa canción tocada del modo adecuado a ese fin.
Otras, en circunstancias felices, o no pasan a convertirse en personalidades publicas o no tiene ocasión de mostrar tener esos rasgos en su personalidad.
Pensando sobre ello he terminado pensando en algo ya no directamente relacionado con el blog.
Relacionado con los campos de concentración. Con sus victimas.
En como vivieron aquella experiencia, todos, durante ella, y tras ella los que la lograron sobrevivir.
Entiendo que los supervivientes, por regla general, prefirieran enterrar sus recuerdos en el silencio. Fueron experiencias demasiado traumaticas para hablar de ellas a quienes no las compartieron y por dos motivos. Uno que son difíciles o imposibles de entender por aquellos que no las vivieron en primera persona y dos que abren heridas en el recuerdo y en las que resulta muy doloroso hurgar.
Comprendo que sus hijos “notaran” que se prefería el silencio y colaboraran con él, simplemente no haciendo preguntas a sus padres. También que los nietos, al contrario que los hijos, sientas más libertad para hacer esas preguntas y menos trabas a buscar saber lo que ocurrió. Y, que por lo tanto son más los nietos que los hijos los que puede que estén ayudando a sus abuelos a expresar en palabras lo que fue aquello, tarea esta que me parece esencial para que las victimas, las familias de las victimas y la sociedad en su conjunto pueda comenzar realmente a superar los traumas que han dejado esas experiencias.
Pero...
No se trata solo de recordar y contar para un “que no se vuelva a repetir”.
Lo que voy decir ahora puede ser tremendamente mal interpretado, pero creo que lo debo decir:
No basta con recordar, hay que “saber recordar”. “Saber mirar”.
Lo voy intentar expresar hablando de una canción. No se me ocurre mejor modo.
No es una canción cualquiera, es Die Moorsoldaten.
La canción Die Moorsoldaten nació en los campos de concentración nazis, repletos en aquellos momentos de opositores al nazismo, sobre todo socialistas y liberales. Desde allí termino extendiéndose a todos los campos incluidos los de exterminio. Sus creadores fueron prisioneros de esos campos, es originalmente una canción triste, inspirada en el sufrimiento diario de esos prisioneros, que termino, en cierto modo sirviendo de himno no oficial de los prisioneros de aquellos campos.
Aun de vez en cuando se escucha esa canción y de ella existen distintas versiones, muchas fácilmente encontrables en Internet. Pero con su popularizacion han surgido versiones alegres de dicha canción y eso ha despertado una polémica pues resulta que hay personas que las consideras poco respetuosas con las victimas.
¿Donde esta la falta de respecto?
Yo no la veo.
Me gustan sus versiones tristes, pero no entiendo que se vea como irrespetuosa la alegría.
Hay que llorar las victimas, lo que se les hizo, pero que nos prohibe o desaconseja celebrar la victoria sobre sus asesinos y torturadores?
Considero que solo si el nazismo hubiera triunfado y dominara hoy el planeta sería, entonces, irrespetuoso dar un tono alegre a la canción. Pero yo no veo incompatible llorar por la mañana a las victimas y celebrar por la tarde que sus verdugos fueron derrotados.
Esa derrota llego demasiado tarde para muchas de las victimas pero a tiempo de evitar aun muchisimas más.
Ser incapaz de cantar alegremente esa canción me parece señal de que aun se sigue prisionero de esos campos, ser capaz por el contrario me parece que aun en el caso de haber sido uno de esos prisioneros no solo se ha logrado sobrevivir si no que se ha logrado SALIR.
Ese salir, no es un salir que olvida lo ocurrido, si no un salir sin dejar atrás el recuerdo pero que lo recuerda todo, recuerda como se entro, que sucedió dentro y que pese a todo se ha salido y como se ha salido.
Nos recuerda que luchar contra aquello valió la pena, y que si alguna vez aquello vuelve a ocurrir se necesitara de nuevo luchar y por supuesto se luchara.
Die Moorsoldaten en su versión original y similares nos recuerda lo que ocurrió, pero en su versión alegre nos recuerda a su vez como termino y eso es algo que también ha ocurrido y que es esencial recordar: Nunca debemos olvidar como termino todo aquello y el precio que hubo que pagar para que terminara y que aun así valió la pena pagar ese precio. En su versión alegre Die Moorsoldaten festeja la derrota del nazismo, la salida de los campos y honra a todos aquellos que dieron la vida o se la jugaron para que en efecto los campos terminaran siendo solo historia que no se debe volver a repetir.
Y, el tipo de mujer que yo amo... tiene que saber mirar. Saber abrir los ojos, ver todo lo que hay, el dolor de las victimas, la derrota de sus verdugos y el heroismo de quienes hicieron posible esa derrota y esa victoria.
Tiene que saber llorar y tiene que saber reír y saber ver y aceptar las dos caras de la moneda: el luto y la fiesta. Y, no conozco mejor forma para festejar la derrota del nazismo que con esa canción tocada del modo adecuado a ese fin.
viernes, 23 de enero de 2015
Una conversación sobre el amor
Recientemente alguien me viene a
decir que nada que se haga por amor puede estar mal hecho, algo hay
en el amor que garantiza la inocencia de los realizados por amor.
Ya lo tengo oído antes, y aunque
no deseo entrar en vana discusión sobre el tema con quién tanta fé
tiene en el mito del amor... no me doy resistido a responder, a sus
palabras, con un poco de lo que pienso.
Pero aquí puedo ser más libre y
no medir tanto mis palabras...
Ya dijo S. Agustín “ama y haz
lo que quieras” como si en verdad bastara con amar para no poder
obrar mal. Pero, y aunque lo lamento mucho no doy recordado quién
fue él que lo dijo, también esta dicho que el camino al infierno
esta asfaltado de buenas intenciones.
He visto incluso vidas totalmente
destrozadas por actos bien intencionados, pero mal dirigidos,
realizados por personas que amaban sobre la vida de la persona amada
con o sin permiso de esa persona. Y, no miento si digo que ya he
perdido la cuenta de cuantas han sido.
El amor es una fuerza inmensa.
Pero las fuerzas fuerzas son y no otra cosa. Las fuerzas empujan,
quieren, buscan, hacen... Pero solo son fuerzas.
Una fuerza mal guiada, mal
conducida, mal dirigida, mal encauzada, mal enfocada, mal guiada
puede ser tan peligrosa como lo sea su propio tamaño, su propio
peso, su propio poder. Es fácil de entender: no es igual de
peligrosa una bicicleta conducida por un borracho sobre el campo del
patio de atrás que un camión a 100 Km por hora en la carretera de
enfrente y conducido por ese mismo borracho.
El amor si no va acompañado de
una buena perspectiva de la realidad puede ser muy peligroso para la
persona amada. Y, para uno mismo/a por supuesto.
Es mucho más seguro ser ayudados
por alguien que no nos ama pero decide ayudar y sabe lo que hace que
por alguien que nos ama pero no tiene ni idea de lo que esta
haciendo. Y, eso lo sabemos todos cuando, por ejemplo, nos ponemos en
manos de un dentista. “¡Mi abuelita me quiere muuuuuucho, pero
mejor que me empaste la muela él que mi abuelita!”
Y, la realidad, pienso yo, es que
por muy grande y poderoso que el amor sea... puede tan solo lo que la
mucha o poca sabiduría le deja poder.
Amar y solo amar no es suficiente.
lunes, 5 de enero de 2015
Un 24 de diciembre
Sucedió hace mucho, tanto que ya no le sé atribuir un año.
Aquella tarde, de un 24 de diciembre, una amiga y yo, caminando,
charlabamos, entonces, no recuerdo el motivo, ella me dijo algo.
Menciono a alguien y que ese alguien se había casado.
La que se caso fue la mujer de la que yo estaba enamorado. El modo
en que pase aquella noche ni puedo, ni quiero, intentar que quede
reflejado aquí. Sé cuales son los limites del lenguaje y que hay
cosas que ni se pueden ni deben contar.
A efectos del blog, y de lo que me interesa, solo importa decir lo
siguiente:
Aquella tarde y lo que me trajo aquellos días es algo que un
piadoso “noséloque” borra su recuerdo de mi consciencia, nada
más acabar las Navidades, y sin tener consciencia de tal recuerdo
vivo el resto del año, hasta que de nuevo llega otro 24 de Diciembre
y al poco rato de terminar de comer regresa a mi consciencia el
recuerdo... Una y otra vez, año tras año, el ciclo se repite:
recuerdo y vuelvo a olvidar que recuerdo.
Ignoro que va pasar ahora, que lo escribo y publico. Quizá por
ello, esta vez, el “noséloque”, nada pueda por aliviarme un poco
la cosa. Pero da igual. Lo tengo que escribir y publicar por que todo
cambia en la vida y el objetivo del blog también ha cambiado y sería
autoengañarme pretender disimular.
El blog no era más que un modo de recordarme: existen, son y dado
que existen y son la vida vale la pena.
Ahora va ser otra cosa: un regalo, una herramienta; que quizá no
sirva de nada ni llegue a donde quiero que llegue, pero que, aun así
lo tengo que intentar.
De un modo que no preveía pero dado que todo cambia también ha
cambiado el blog. Que ha tenido un principio y tendrá, espero, un
claro final y cuando ese momento llegue sé lo que tengo que hacer
con él.
martes, 2 de diciembre de 2014
Roza Shanina
La Sargento Roza Shanina lucho
durante la IIGM como francotiradora del ejercito soviético contra
los alemanes. Destaco en ese papel, gracias a lo cual llegue a saber
de su existencia.
Ella
Aquellos que vivieron con ella la
describen como energética y alegre, sociable y elocuente, volcada en
los demás y un ego al que califican de “inexistente”.
Tiempos de paz
Nace en Yedma el 3 de Abril de
1924, su madre es niñera, leñador su padre, tiene una hermana y
cuatro hermanos.
Para poder realizar sus estudios
secundarios en Bereznik tenía que caminar diariamente 13 kilómetros;
además allí cuidaba los sábados de una tía enferma.
Con 14 años y contra la voluntad
de sus padres camina los 200 kilómetros que la separan de la
estación de tren para poder ir a estudiar al instituto de
Arkhangelsk, allí vive en principio con un hermano y luego se
traslada a los dormitorios del instituto. En ocasiones regresaba de
visitar a sus amigos sobre las 2 o 3 de la noche, hora en la que los
dormitorios ya estaban cerrados, usaba entonces para acceder a ellos
una cuerda echa con sabanas que le tendían sus compañeros.
Se hace miembro del Komsomol, una
organización de la juventud comunista y propiciada por el propio
gobierno.
La guerra
En los meses iniciales de la
invasión alemana colabora en funciones de vigilancia y contra
incendios, dado que pese a la distancia la aviación alemana ataca la
ciudad.
Su hermano Mikhail muere
defendiendo Leningrado.
Ella y sus dos hermanos mayores se
alistan.
Pese a que la desesperada
situación obligo a permitir el alistamiento de las mujeres a ella la
aceptan a regañadientes. Y, no recibe entrenamiento militar en serio
hasta que pasa un año y medio de su alistamiento.
.
Solicita entonces, reiteradamente,
que la acepten en la academia militar de francotiradoras, hasta que
lo consigue. Allí se gradúa con honores y le ofrecen un puesto de
instructora el cual rechaza para poder ir a primera linea.
En 1944 entra en combate y abate a
su primer alemán el 5 de abril de ese año. El numero total de los
que terminaría abatiendo, a efectos del blog, da igual; lo que
importa es como se comporto en ese tiempo y lo que ese comportamiento
nos puede decir sobre ella:
Pese a que estaba prohibido
escribe un diario contando su experiencia en esos meses, dada la
posibilidad de que el diario terminara en manos alemanas trata de no
dar información en él que les sea útil a ellos o la disimula
usando un mini código personal.
En varias ocasiones desobedece las
ordenes de que se retire, permaneciendo en primera linea para dar
apoyo a sus compañeros; llegando a ser sancionada por eso, pero sin
que se le haga un juicio militar por ello.
Cuando es herida, en un hombro,
tras una corta convalecencia insiste en regresar ya al frente, hasta
que acaba obteniendo el permiso. Como dato curioso y para mi
significativo (creo en esas cosas) ella escribe que esa herida le fue
profetizada el día anterior y en ese lugar por un sueño.
“Retornaré a la batalla”, fue
un dicho suyo, que en ocasiones de ese tipo, reitero tantas veces que
termino haciéndose popular y acabo formando el titulo de un libro de Nikolai Zhuravlyov llamado Retornando a la Batalla.
Solicito reiteradamente ser
destinada a los exploradores, sin éxito; por lo que acabo
escribiendo al propio Stalin, en dos ocasiones, para que se lo
permitieran aunque sin que él le hiciera ningún caso.
Le gustaba cantar “Oy tumany
moi, rastumany” mientras limpiaba su mosin, que si no entiendo
mal era un himno de los partisanos, que habla de bosques, brumas,
sufrimiento y la necesidad de luchar.
Pese a que su fotografía sale en
la portada de un periódico y es ensalzada en algún otro ella
escribe en su diario que no entiende a que viene eso ya que no hace
más que otros y llega a decir en él, poco antes de que la abatan,
que no se siente útil.
Allí admite que se siente más
segura en retaguardia, pero que una fuerza que no comprende la obliga
a ir a primera linea, que no tiene miedo, que actúa fríamente,
El 17 de enero tras fijarse que en
su batallón de las 78 que, inicialmente, eran ya solo quedan 6
presupone que pronto morirá ella también.
El 27 de enero, mientras trata de
proteger a un oficial herido, un fragmento de metralla le hiere en el
vientre. Es encontrada por dos compañeros, fallece al día
siguiente.
Su persona
Muchas son las cosas que para bien
me llaman la atención en ella.
Podría hablar de valentía y
entrega, pero hay cosas igual de importantes o más.
Era libre, moral e
intelectualmente. Lo demuestra que una y otra vez toma, a lo largo de
su vida, decisiones en clara oposición a los dictados de su entorno:
estudia contra la voluntad de sus padres,
se salta las normas para estar más
tiempo con sus amigos, desobedece ordenes de sus superiores, mantiene
en secreto un diario prohibido. No es su entorno quien le dice lo que
debe sentir, hacer, pensar. De su entorno solo parece tomar los datos
necesarios para decidir por si misma.
Quería estudiar, ignoro si por
afán de saber o por lograr un medio de vida más satisfactorio para
ella. Pero eso me parece muy importante.
Tenia buen gusto con los hombres:
le gustaban los que eran un “buen muchacho” y por ello no los
bravucones o egocéntricos.
Era muy sociable y profundamente
empatica como lo prueba que para ella parece que no había nada más
horrible que dejar abandonados a compañeros en peligro. Lo mismo
indica su necesidad de ser útil para los demás y que entre sus
ultimas palabras están las que le dijo a una enfermera lamentando
haber podido hacer, lo que a ella le parecía, “tan poco”.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Roza, Raquel y yo
Recuerdo, como si fuera ayer, que, hace años, durante el
conflicto bosnio, por no me acuerdo que cadena de televisión se
emitió una minientrevista a una francotiradora bosnia que, desde la
sitiada ciudad de Sarajevo, se dedicaba a cazar a los francotiradores
servios, que disparaban indiscriminadamente sobre la población, con
intención de sembrar el pánico y el caos.
Me gusto la naturalidad con la que hablaba y sobre todo aquella
serenidad que emanaba de ella. Una serenidad “afilada” y en ese
momento “enguantada” cual uñas de gato.
Quizá eso pesara cuando buscando información sobre una de las
novelas, que fantaseo escribir y jamás escribo, me encontré con una
imagen de Roza Shanina y un escaso puñado de palabras comentando la
foto... Puede ser. O, eso pensé en un primer momento.
Con el paso del tiempo fui tomando consciencia de que en realidad
fue otra cosa la que me produjo tan fuerte y favorable impresión al
contemplar esa foto.
Una de mis antiguas amigas, con “derecho a roce”, tiene un
asombroso parecido con la mujer de esa foto. No tanto en la cara,
pero si completo en sus gestos.
La foto es un típico posado para la propaganda, no tiene nada de
natural, y pese a ello no deja de entreverse, en ella, una serie de
cosas. Me trasluce valentía, honestidad, sociabilidad,
inteligencia...
También dolor, tragedia, secretos, falsedades.
Desconozco que de todo eso se encuentra realmente presente en la
imagen y que parte la proyecto yo sobre ella desde mis propios
recuerdos personales.
Hay incluso algo que me resulta amargo cada vez que contemplo la
foto, que me hiere, pero eso seguro que no es por la foto, es por
los recuerdos que la imagen despierta en mí.
Ya dos años antes de que esa amiga y yo llegáramos a cruzarnos
por primera vez la palabra, siendo solo conocidos de vista, yo la
admiraba por lo que le había visto hacer y lo que me habían contado
de ella.
Una tarde, por fin, hablamos. A la tarde siguiente nos besamos.
Pronto llego la cama. El mutuo contarse, abrirse el uno al otro. Al
principio todo fue genial.
Luego todo comenzó a ser cada vez más raro, todo se complicaba
con ella, todo se volvía difícil. Termine escapando de ella, aun
hoy, tantos pero tantos años después, le sigo evitando. Pero sigo
echando de menos a la amiga que fue al principio.
Mi amiga era, es, valiente, honesta, sincera, inteligente,
solidaria, noble...
Esa es la amiga que hecho de menos.
Pero también era maniática, estaba firmemente convencida de que
todos los hombres, por genética, son inmorales, egocéntricos e
intelectualmente torpes; su padre incluido. Todos excepto su hermano,
al que consideraba una especie de santo, pero santo tonto. Se
encontraba inmersa en una fantasía tipo “chica lista pastorea
chico torpe pero interesante”. Se enamoro, pero no de mí, se
enamoro de un hombre que jamás he sido, pero que era el único
hombre que ella veía en mí. Y, lo peor es que era totalmente
sincera, esa era su forma de ver a los hombres.
Desorientado por la situación, sintiéndome impotente ante ello,
lo hable con dos de sus amigos, uno de ellos también lo era mio.
Ambos me dijeron lo mismo, que también a ellos les pasaba algo
parecido con ella, pero que sus virtudes compensaban ese defecto y
que eso era lo que había y que yo podía tomarlo o no, que era libre
de elegir, pero que no creían que le pudiera cambiar su imagen sobre
los hombres.
Y, no pude. Y, cuando vi que tenían razón y que no podía,
entonces, le escape.
No, para nada recuerdo aquello con agrado. Me duele aun hoy.
Por eso al mirar la foto de Roza yo realmente no sé lo que veo.
Pero dado que no son muchas las mujeres sobre las que puedo llegar a
hablar en este blog, por si acaso, he buscado información sobre
Roza, pensé que bien poco o nada habría, como no la hay sobre casi
ninguno de los millones de soldados que lucharon en la IIGM, para mi
sorpresa sí que encontré información sobre ella y admito ahora
que, por méritos propios, Roza Shanina tiene un lugar en este blog.
Pese al parecido, a tener la misma expresión en el rostro que mi
amiga, Roza se enamoro dos veces en su vida. La primera de Misha
Panarin, al que ella misma califica de “buen muchacho”, lo que
para mi amiga la convierte en una ingenua, pues para ella “buen
muchacho” es una expresión formada por dos palabras que se
excluyen mutuamente. No se
ruso, pero al parecer, relatando sus sentimientos, ante la muerte de
él ,ella escribió: “me amaba y yo a él también” , puede que
en ruso no haya forma de confundir el verbo querer con el verbo amar,
lo ignoro, pero me gusta que me de la sensación de que ella sabía
diferenciar entre querer y amar
En fin, que la próxima entrada estará dedicada a ella.
martes, 28 de octubre de 2014
Trauld Junge
Trauld,
nace en Munich en 1020, por lo que es contemporánea de Irena y
Sofía, pero su historia es muy diferente, al menos en principio.
Para empezar su entorno personal no podía ser más opuesto al de
ellas.
Mientras,
por ejemplo, el padre de Sofía, un liberal de los de verdad, le
decía a sus hijos “lo que quiero para ustedes es vivir con
rectitud y libertad de espíritu, sin importar lo difícil que esto
resulte” y terminaba en la cárcel por haber llamado a Hitler, en
publico, “flagelo de Dios” o el de Irena inculcaba a su hija
fuertes ideas solidarias y antiracistas...
El padre
de Trauld, Max Humps, fue uno de los primeros miembros del partidos
nazi, abandono a su mujer e hijas cuando Raudal tendría solo unos
cinco años. Bien poco y bien mal le pudo enseñar nada bueno.
Termino siendo general en la reserva de las SS.
Su
hermana, de profesión bailarina de ballet, era amiga del hermano de
Martín Bormann, el cual era el hombre de confianza del propio Hitler
y no parece precisamente que el hermano fuera un anti-nazi.
Su propio
novio y futuro marido era oficial de las SS.
Todos los
datos que al parecer se tienen de su entorno indican que no había
nadie, ni nada, que le facilitara desarrollar una actitud, ni mínima,
contra el nazismo. Si no todo lo contrario. Aun así se la describe
como apolítica, carente de ideología pese al adoctrinamiento al que
estaba sometida por ejemplo en la rama femenina de las Juventudes
Hitlerianas a la que perteneció. Hasta que un día todo cambio,
pero para peor.
Quería
ser, como su hermana, bailarina, y lo intento,pero al enterarse por
ella de que había una plaza vacante para secretaria en la
cancillería, se presento como candidata y termino siendo elegida
como una de las secretarias personales de Hitler, llegando a formar
parte de su entorno intimo, la personalidad de Hitler y el ambiente
de adhesión hacia él que ella comenzó a respirar entonces a diario
terminaron por convertirla en una persona fascinada por la
personalidad de Hitler. Vivió a su lado los últimos años de la
guerra y termino siendo la secretaria a la que él dicto su
testamento político justo antes de suicidarse.
Tras la
muerte de Hitler, intenta igual que otros huir de los soviéticos
hacia las lineas occidentales de los aliados, pero es capturada por
los soviéticos, deportada a Siberia, luego entregada a los
estadounidenses, que la interrogan durante unas tres semanas, termina
pasando unos seis meses en la cárcel antes de ser finalmente
liberada. Tras ello siguió trabajando como secretaria y más tarde
como periodista especializada en ciencia y publico un par de libros.
Murió a
los 81 años, por un cáncer de pulmón.
En su
experiencia se basa la película El hundimiento.
- o 0 o -
Una noche
con el televisor encendido,zapeando, pude ver los momentos finales de
esa película. Tras terminar la historia que nos cuenta, como un
añadido, aparece ella hablando. Sus palabras me impactaron. Aquí se
puede ver lo que parece, al menos como ahora lo recuerdo, una
transcripción de aquellas palabras; en todo caso aparece lo que más
me importa de lo que escuche aquella noche:
“Lo
que más me impresionó una vez terminada la guerra es que el mundo
era muy distinto de lo que Hitler había profetizado. En un primer
momento no pensé para nada en tratar de elaborar mi pasado... Por
supuesto que sentí el horror con el proceso de Nuremberg, pero
seguía sin establecer la relación con mi propio pasado. Me
conformaba pensando que yo personalmente no tenía la culpa, y que
tampoco sabía nada de las dimensiones de todo. Pero un día pasé
por la placa conmemorativa de Sophie Scholl, vi que había nacido el
mismo año que yo y que la habían ejecutado el mismo año en que yo
me fui con Hitler. En ese momento sentí que ser joven no era una
excusa”.
No lo es,
por supuesto que no. De todas formas, en todo, creo en explicaciones,
no en excusas. Y, lo que yo veo en su historia es una mujer
totalmente ignorante, que se mete donde no le conviene, colabora con
gente despreciable sin saber que lo son y hasta sintiendo admiración
por ellos, atrapada en un ambiente que le impide salir de esa trampa,
romper las rejas de su ignorancia e ingenuidad, hasta el punto de que
termina compartiendo con su entorno la paranoia general que esa gente
vivía. Pero no veo culpabilidad alguna en una ignorancia que no ha
sido buscada.
En cambio
tengo la imagen de ella mientras pronunciaba esas palabras, su pose,
su rostro, la mirada y sobre todo la voz. La voz me resulta mil veces
más fácil de descifrar que una mirada, me dice como la persona que
la emite siente su propia carne. Me fio muy poco de lo que veo en una
mirada, sí la persona sabe que la estoy viendo, pero mucho de lo que
leo en una voz, entienda o no el idioma en que habla, por que aunque
sepa que le estoy escuchando seguramente no sospecha que además de a
sus palabras escucho su voz y aun antes a su voz que a sus palabras.
Y, lo que
vi en esa voz concuerda con las palabras; no miente. Ni siente
necesidad alguna de mentir.
Mientras
Sofíe Scholl comenzó sintiendo entusiasmo con el nazismo termino
detestándolo, pues una serie de hechos le hicieron despertar, Trauld
comenzó más bien sintiendo indiferencia hacía el nazismo pero
acabo entusiasmada con él por que los sucesos que ella vivió fueron
los contrarios a Sofía.
Cada una
de ellas se comporto de acuerdo con la información que tenia.
Lo que voy
decir quizá parezca una burrada, pero estoy convencido que cada una
de ellas habría acabado haciendo más o menos lo mismo que la otra
de estar en las circunstancias y condiciones de la otra.
Trauld,
era alguien muy inteligente y con ganas de aprender, ambas cosas
esenciales desde mi punto de vista, y mil veces más lo segundo que
lo primero. Considero que ser la secretaria de aquel hombre le estaba
garantizando tener acceso a información de primera mano sobre lo que
estaba ocurriendo. Se equivoco, como ella reconocería más tarde,
aquello no era más que un punto ciego, como ella misma lo llamo. Me
sorprende ver como en algunas paginas de Internet esto parece no
comprenderse. Hablan de “punto ciego” como si fuera sinónimo de
centro de información, cuando es todo lo contrario, es la negación
misma de la información. En un punto ciego como bien dice el propio
nombre no ves, estas ciego. Cualquier creencia que entonces tengas
esta basada en la fantasía y no en la realidad. Cualquier decisión
que tomes basada en esas creencias puede ser tan disparatada como la
buena o mala fortuna decida, pero lo que nunca será es una decisión
libre, ya que ninguna decisión tomada a ciegas lo es.
Lo que
recibió al lado de Hitler fueron mil mentiras y quizá ni media
verdad. No la información que buscaba. Vivió esos años borracha de
mentiras. Pues lo primero que hace ese tipo de gente cuando alcanza
el poder es exiliar a la verdad por todos los medios a su alcance y
ya sin verdad por medio lo que hay no es información si no
desinformación.
Quisiera
saber por que tras quedar viuda de su marido, que fue derribado en
Francia por un caza ingles al poco de casarse, no volvió jamás a
contraer matrimonio. Si fue debido a algún trauma relacionado con su
trabajo de entonces o cautiverio, a alguna manía personal, a que
simplemente era muy exigente a la hora de elegir pareja y hombres
como los que ella buscaba no abundan o... no sé, quizá sea su
viudedad de la veintena hasta los ochenta años mera casualidad...
pero me da la impresión de que era cierto lo que le dijo una vez, en
broma, a Hitler, que dado que había vivido más de 20 años sin un
hombre era muy capaz de seguir haciéndolo. Pero para decir eso hace
falta una buena autoestima, conocerse bien a si misma, valorarse,
estimarse, tener una fuerza interior que la hace diferente de las
“mendigas de amor” como las llama una medio amiga mía.
Creo que
simplemente fue eso, nunca encontró otro hombre con el que le
valiera la pena formar pareja. Quizá en cambio si echaba de menos a
su marido, el único que tuvo.
Vivió, en
cambio, sintiendo la necesidad no de ser perdonada, si no de
perdonarse a sí misma, sin poder conseguirlo, el error de creer que
allí estaría mejor informada que en cualquier otro lugar para
acabar terminando formando parte de algo de lo que no podría, una
vez descubierto en que consistía, dejar de avergonzarse.
A ello
ayudo, seguro, que delante de ella el nazismo solo mostró su cara
amable y caballerosa. Mientras que lejos de donde la mentira era ley
Irena y sofía conocieron, vivieron, sufrieron y combatieron la otra
cara, la más real, su rostro sin mascara. Irena y Sofía conocían
las mentiras y también la verdad, pudieron contrastar cualquier cosa
que se les dijo, por eso sabían diferenciar y que la mentira solo
era eso, llana y hasta vil mentira.
Trauld, en
cambio jamás tuvo esa oportunidad. Dicen que en toda guerra la
primera victima es la verdad, sin primero esa no son posibles las
otras. Trauld fue una más de las que vinieron después, en cierto
modo mucho menos desafortunada que la mayoría, aunque dudo mucho que
de poder volver atrás y cambiar su historia personal por la de Irena
o Sofía... no la cambiara. Al menos a creer eso me lleva su
necesidad, insatisfecha, de perdonarse a si misma.
En todo
caso, si algún error cometió el ser capaz de admitirlo y obrar en
consecuencia para mi es suficiente. No soy cristiano pero al fin y al
cabo si algo me enseño el cristianismo es que si hay admisión del
error, arrepentimiento, propósito de enmienda y se intenta paliar
las consecuencias del error... entonces toda culpa queda lavada.
Máximo en un caso que come en este antes que culpable se es victima.
En fin,
cuando este blog llegue a su fin, y sí el tiempo me lo permite
llegara, habrá una recapitulación final en el que esta mujer tiene
un papel esencial. Pues de mi ideal de mujer no forma parte la
perfección, de hecho no creo que exista la perfección, no más al
menos que triángulos de diez lados; pero en cambio sí que el ser
capaz de aceptar que no se es perfecta, de que se tienen fallos y
obrar en consecuencia, eso, sí que forma parte ineludible y esencial
de ese ideal
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